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Según el diario El País el Ejecutivo español denunciará a Argentina en los foros económicos mundiales.
El G-20, que se reúne en junio en México, la OMC o el FMI son algunos de los organismos en los que el Gobierno español buscará el repudio a Buenos Aires.
Decepción en el Gobierno por la fría reacción de Washington
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Una noticia aparecida hoy en el diario El Páis de España da cuenta que Mariano Rajoy inició este martes esta estrategia al advertir, en el Foro Económico Mundial celebrado en Puerto Vallarta (México) que la nacionalización de YPF puede dañar a toda la región, al ahuyentar a potenciales inversores extranjeros cuando la afluencia de capitales es imprescindible para mantener el ritmo de crecimiento. Aunque aseguró que él intentará evitarlo, subrayó, en sus primeras declaraciones públicas sobre el contencioso, que “alguien puede pensar que [lo que le ha ocurrido a Repsol] puede ocurrirle mañana a cualquier otra inversión”.
Rajoy recibió el respaldo del jefe del Estado mexicano y presidente de turno del G-20, Felipe Calderón, quien calificó la decisión de Cristina Fernández de “muy poco responsable y poco racional” y le instó a rectificar. Aunque la petrolera estatal mexicana Pemex posee el 9,49% de Repsol, Calderón insistió en que no es ese el motivo de su postura. También el favorito a suceder a Calderón, el candidato del PRI Enrique Peña Nieto, se alineó con España.
En América Latina, España cuenta con el respaldo de Chile, cuyo presidente, Sebastián Piñera, ya instó el viernes a Argentina a respetar los convenios internacionales. La petrolera chilena Enap tiene invertidos unos 100 millones en explotaciones conjuntas con YPF. Por su parte, el venezolano Hugo Chávez defendió la decisión de Buenos Aires y denunció las “amenazas o intentos de intimidación” de España, mientras que el boliviano Evo Morales dijo que se trata de un asunto bilateral y destacó sus buenas relaciones con Repsol.
El mayor chasco le vino a España de Washington, según reconoció el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo. Preguntada el pasado lunes en Brasil, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se limitó a contestar que esa será “una decisión muy debatida y con razón”.
El portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, dijo a EL PAÍS que “estamos siguiendo el desarrollo del asunto”, cuyos detalles alegó desconocer.
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